Es una disciplina adaptada y abordada desde el juego que permite que los niños, entre los 4 y 12 años de edad, conozcan su cuerpo y lo conecten con su mente. El manejo de la respiración y las diferentes posturas del yoga permiten que los niños desarrollen habilidades de concentración, atención, memoria y relajación.
Una clase para niños es muy diferente a la de adultos. “Con los niños se trabaja la meditación activa, por ejemplo, colorear, moldear plastilina para mantener su concentración”, así como la exploración y realización de las posturas de manera lúdica e integral.
El secreto está en que sea muy lúdica y divertida; esto también se logra a través de canciones, juegos e historias. Una clase de yoga para niños puede durar alrededor de 45 minutos.
El yoga para niños brinda diversos beneficios, a nivel físico y emocional, que han sido comprobados a través de estudios científicos. Aprender a relajarse y tener una respiración consciente mediante la práctica del yoga les ayuda a canalizar su energía, manejar situaciones difíciles y aumentar la confianza y autoestima.
De acuerdo con la doctora Marlynn Wei, en su artículo ‘Más que un simple juego: yoga para niños en edad escolar’, publicado por la Escuela de Medicina de Harvard, los niños que practican yoga también consiguen:
Finalmente, el yoga para niños también fomenta la amistad y el compañerismo, pues algunas de sus posturas se trabajan en parejas o grupos. Y les enseñamos que somos parte de un todo…